MALTRATO CONTRA LA MUJER

Se entiende como género a la construcción sociocultural, valores y expectativas que se asignan a una persona en función a su sexo.

Se reconoce como violencia de género a cualquier acto violento o agresión basados en una situación de desigualdad en el marco de un sistema de relaciones de dominación. La mayoría de personas que sufren violencia de género son mujeres, cuyos principales agresores se encuentran dentro de su núcleo familiar como: parejas, padres, entre otros.

Particularmente en la violencia de pareja, los primeros tintes ocurren durante el noviazgo y de manera muy sutil, pues se enmascaran en relaciones de amor como: te estoy llamando porque te extraño, pero ¿dónde estás y con quién?, o me gustas mucho con esa falda, pero no te la pongas de nuevo; denotaciones de celos y dominio, que dan aviso de un futuro sin libertad y opresor, que no debe pasar desapercibido. La constante de los peores casos se da dentro del hogar y en muchas ocasiones frente a la vista de los hijos, quienes muy probablemente reproducirán estas acciones durante su etapa adulta, por lo que los padres deben asumir la responsabilidad compartida de educar sin violencia a los hombres y mujeres del mañana.


Perfil de agresores, violencia contra la mujer

Hablar de violencia física, es hablar de violencia pero sin embargo no se reconoce que hay una violencia psicológica, todo lo que tiene que ver con la degradación, el continuo maltrato verbal, “eres fea”, “eres gorda”, “no te arreglas”, son cosas que van minando el autoestima de las mujeres.

Según la Organización de Naciones Unidas (ONU), 1 de cada 3 mujeres ha recibido algún tipo de maltrato.

La violencia hacia las mujeres en ocasiones pude traer como consecuencia la muerte, lo que se conoce como femicidio, este delito actualmente se encuentra tipificado en el Código Orgánico Integral Penal (COIP), y la pena por el mismo va de 22 a 26 años de privación de libertad.

La encuesta nacional de Relaciones Familiares y Violencia de Género contra las mujeres registra que 1 de cada 6 mujeres mayores de 15 años han vivido algún tipo de violencia, física, sexual o patrimonial, esta cifra abarca a más de 3 millones de mujeres ecuatorianas.

La Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (Cedhu) y el Taller de Comunicación Mujer (TCM) de Ecuador anunciaron el 5 de julio del 2018, que, según un estudio, en el país se han registrado 51 casos de femicidio. El estudio de esas ONG, que abarca el periodo comprendido entre el 1 de enero y el 3 de julio de 2018, señala además que los casos de femicidio han afectado a 62 niños y adolescentes. «Son 184 días en los que cada 86 horas una mujer es asesinada por la violencia machista»


Estadísticas de violencias presentado por NEC.

Violencia en centros educativos

A nivel nacional las cifras indican que 129 mujeres han sido víctimas de femicidio; más de 882 casos denunciados por violencia y agresión en los centros educativos desde el 2014; y, según el Plan Internacional de cada 10 víctimas de violación seis son niñas, niños o adolescentes; y, de 10 mujeres que sufrieron violencia sexual siete la afrontaron en su niñez.

Un estudio determinó, entre otros aspectos, que las niñas están más expuestas a la violencia psicológica y sexual, mientras que los niños son más vulnerables a la violencia física.

Puede prevenirse la violencia  

Por ello, la idea de colectivos como la Red Nacional de Casas de Acogida sería, por ejemplo, hacer brigadas judiciales que proporcionen información a las mujeres sobre los temas de protección y prevención contra la erradicación de la violencia porque «en el país hace falta información sobre qué hacer en casos de violencia».

De allí que uno de sus pedidos es que se cree la Secretaría de la Mujer, que debería tener independencia y autonomía para controlar a las demás de instituciones relacionadas con el tema y obligarlas a que cumplan sus obligaciones según el Plan Nacional de Erradicación de la Violencia.

Otro de los aspectos que piensan se debe fortalecer es la promoción de medidas de protección a las víctimas, pero antes de que inicie un proceso penal, porque hoy «si las mujeres víctimas no inician un proceso penal no se les da las medidas de protección y eso nos preocupa muchísimo».

Lo que proponen, entonces, es detectar a tiempo los riesgos para evitar que lo que inicia con un hecho violento termine en un feminicidio.

Actualmente, cuando no entran a un proceso penal es difícil que se pueda probar la violencia, pero el 70% de los agresores de víctimas de violencia son sus parejas», por ello «las mujeres deben tener medidas de protección inmediatas para prevenir posibles riesgos.

Según la ONU, la violencia contra la mujer es la forma más extrema de discriminación y, en los casos más graves, esa violencia puede provocar la muerte.

De violencia a femicidio

Irene Luzón, Abogada, menciona que desde la primera vez que ocurre un acto de violencia hacia la mujer en el hogar puede convertirse en femicidio ya que el mismo trata de un delito contemplado en el Código Orgánico Integral Penal (COIP), como muy grave, constituye el asesinato a una mujer perpetuado por su pareja sentimental, ya sea éste su esposo, conviviente o enamorado, este delito se da por temas de género es decir, por el hecho de que la víctima es una mujer. Lamentablemente el femicidio es la consecuencia del odio que siente un hombre hacia una mujer y tratándose de su pareja sentimental, la mujer por muchos años viene soportando el maltrato físico y psicológico de parte de su conviviente, esposo o novio.

Se podría evitar el femicidio cuando la mujer desde la primera vez que su pareja la maltrató, tiene la obligación de denunciar y de apartarse inmediatamente de esta persona.

 Es muy lamentable que hoy en día nos contenemos a escuchar las noticias que diariamente se están dando casos de femicidio no solo a nivel nacional sino internacional, pero lamentablemente las mujeres no denuncian inclusive, los miembros del núcleo familiar no denuncian, cuando sí lo pueden hacer, cualquier miembro de la familia puede denunciar o cualquier persona que tenga conocimiento de que un hombre está maltratando a una mujer puede acercarse inmediatamente a las autoridades competentes y denunciar y de esta manera por medio de las denuncias estaría evitando este tipo de crimen, de odio que termina con el femicidio.

 la condena que se le da al agresor la respuesta sería la condena que recibe el agresor por haber cometido el delito de femicidio es de 22 a 23 años pero está puesta pena puede ser mayor si es que existen agravantes es decir, si es que este hombre ya vino anteriormente amenazándola con matarla o recibió algún tipo de amenazas, si esto se da se agrava la situación y la pena podría ser superior, hasta 23 años, pero aún en el  COIP, no consta hasta la máxima de penas, ni más ni menos.

Si la persona ya la agredió así sea solamente de forma verbal ya  se le lleva un juicio y según lo que escuche el juez o jueza le da una boleta de protección, entonces con eso ya el maltratador  tendría que mantenerse lejos, no acercarse,  ni siquiera llamarla por teléfono porque si es que hace alguna de estas circunstancias la mujer podría denunciarlo como tiene su boleta de protección o de auxilio, con este documento puede acercarse a cualquier miembro de la policía y hacer conocer, inmediatamente proceden a detenerlo.


Infografía sobre las cifras de femicidios en Ecuador.

Testimonio

 Uno de los familiares de María (nombre protegido) nos cuenta la historia:

 María cumplió 7 años de casada con su esposo tenía una vida normal, todo estaba bien. Ella con su esposo procrearon tres hijos que todavía estaban pequeños y por tal motivo ella aún no podía realizar trabajos en alguna institución pública o privada, ella se dedicó única y exclusivamente al cuidado de sus hijos y atenderlo a su esposo, pero llegó un cierto día en que el esposo empezó a cambiar cuando ya más o menos ella iba a cumplir 8 años de casada, él cambio más y más, ya era indiferente con ella y empezó a agredirla verbalmente. En un principio empezó a decirle “te estás poniendo vieja”, “estás gorda”, “ya no te arreglas”, pero ella pensaba que todo era normal, lo tomaba como broma. Unos días después ella se entera que el señor tenía un amante, entonces ella decidió separarse de él, cuando ella le propone separarse de él, su esposo no acepta la decisión y la empieza a maltratar físicamente, María no se iba de la casa porque no tenía a dónde ir.

El haberse dedicado todo el tiempo a criar a sus hijos no tenía un trabajo estable, no tenía ingresos y decidió soportar todos los maltratos tanto físicos como psicológicos de parte de su esposo porque manifestaba que no tenía ningún tipo de ingresos y necesitaba el dinero para el sustento de sus hijos y de su familia.

Con el pasar del tiempo la situación se fue agravando y el hombre la empezó a golpear más y más, ella nos comenta esta situación a toda la familia y se arma de valor para realizar una denuncia; con los golpes que tenía en el rostro fue y puso la denuncia ante la unidad de violencia intrafamiliar y cuando lo citan a él se enfurece por esa denuncia, llaman a la audiencia llegaron los dos. María con un moretón en una parte de su rostro, los ojos hinchados, maltratada. Toda la evidencia que vio en este caso fue una jueza, se mostró en el caso mensajes y audios que el agresor enviaba a María, al ver la situación grave la jueza le dictó 30 días de privación de su libertad, María saco una boleta de auxilio.

El agresor pagó la sanción que le pusieron y al salir de la cárcel fue directamente a buscar a María, la empezó a perseguir por la calle, en algún momento él se metió a la casa y delante de sus hijos le dio tres puñaladas con la que provocó la muerte de María, se configuró el delito de femicidio en este caso como vieron agravantes porque ya había una denuncia anterior, por la cual él pagó con prisión; había la persecución que ella recibía en la calle, las amenazas en celular por medio de mensajes y de audios, eso se constituyó agravantes y le pusieron la pena superior al máximo que establece la ley que son de 23 años, pero a él le sumaron 2 años más y le dictaron  25 años de pena para que pague en el Centro de Rehabilitación Social de Loja, esa fue la sentencia emitida por los jueces del Tribunal de Garantías Penales de la Ciudad de Loja.


De violencia a femicidio, no mas muertes.

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